No se encuentra en ninguna biblioteca, diccionario, vocabulario o libro alguno, las palabras exactas para describir el dolor que nos invade cuando perdemos a un ser amado.
Entramos en un periodo indescriptible de dolor y tristeza, caminando por veredas y caminos que no hemos elegido, caminos que ninguno nos explicó.
Nos encontramos de pronto enfrentando etapas largas y dolorosas de aceptación, adaptación, impotencia, que tenemos que pasar para algún día poder aliviar el corazón, un proceso largo que incluso, podría durar toda la vida.Es duro levantarse cada día y enfrentarlo sin esa persona, ¿si ayer estába todo bien? El proceso de duelo sigue, un largo y doloroso proceso que no se detiene, a pesar de tantos y tantos estudios al respecto, no existe garantía alguna que nos asegure un tiempo específico para el proceso de recuperación.
Aceptar no es olvidar, es encontrar el sentido a todo lo vivido, es traer a nuestra memoria las vivencias del pasado con el ser querido sin sentir ese dolor que no se puede controlar, y recordarlo con ternura..

